domingo, 4 de diciembre de 2016

Voces

Todos quisiéramos decir que en algún momento de nuestras vidas siempre lo dimos todo, sí todo. Que cada beso y cada caricia la sentimos hasta el final sin arrepentimiento, sin embargo con el pasar de los años nos convertimos en esos seres que ni nosotros mismos somos capaces de reconocer.

Entre miles de voces a veces decidimos escuchar unas más que otras, ahí fue cuando me enrede en varias voces sin saber lo que me esperaba de cada una de ellas. No era ni muy joven, pero tampoco tan mayor como para decir que ya lo había vivido todo, la verdad ni la edad importa era lo que esas voces y esa imágenes me iban a decir. Algunas me lo advirtieron, otras me sedujeron y otras me mintieron, ahí comenzó mi miedo más grande todas estas voces sonaban y sonaban con un solo propósito llamar tan sólo al que tuviese dispuesto a escuchar. Entre tantas voces me sentí abrumada, tenía miedo de convertirme en una voz más; porque es en el momento en el que decides dejar tu esencia cuando no te reconoces y eres una voz más. 

-¿Angelica?-  Por primera vez en mucho tiempo no quise responder a mi nombre, pero al parecer ya era muy tarde. -¿Qué haces acá?- Lo mismo que haces tú, espero a alguien. -¿Cómo sabes que espero a alguien?- La verdad no tenía ni idea sólo adivinaba (y sí sólo adivinaba, él era de esas primeras voces que quiere atraparte y a la vez ser libre porque la condición es atrapar y no ser atrapado). -Que buena eres adivinando no te imaginas como me ha ido en todos mis viajes y ascensos ... (querido lector aquí se puede imaginar toda la cantidad de palabras que alguien con el ego hasta la estratosfera podría pronunciar mientras nadie le pregunto nada sobre su vida). Que bueno Alejo, me alegra mucho por ti (lo que todos decimos alguna vez por educación) tengo que tomar una llamada afuera, nos estamos hablando ¿vale? - Sí claro Angueliquita, claro que sí (esas benditas mañas de ponerle diminutivos a los nombres). 

Me aleje un poco del sitio donde me encontraba y empece a escuchar varias voces más, allí estaba yo sentada en la mitad de una banca a mitad de la noche, entre muchos edificios, todos muy altos, pequeños lagos alrededor y una voz muy grave se me acercó -¿A quién esperas? dijo- De todas las voces de las que quería huir esta por fin decía algo razonable. Me quedé fría por unos instantes y decidí que lo más inteligente que podría hacer era responder, el problema era que no tenía la respuesta, al parecer no esperaba nadie. Entonces ¿qué hacía ahí yo entre tantas voces? Empece a correr, esperando que las voces me dejaran de lado, pero cada paso que daba las hacía más fuertes -¡Vamos Angelica, que tú puedes!- me decía a mi misma mientras intentaba seguir corriendo. 


Me tiré al suelo como acto desesperado para callar las voces, caída que fue en vano porque aún las escuchaba llenas de falacias y algunas hasta carentes de sentido; sostuve la botella con fuerza mientras sentía que alguien me levantaba con fuerza. - ¡Angelica otra vez en este estado! esto ya se le está saliendo de control- Era mi mejor amigo Angel, lo sé la ironía del nombre lo dice todo, pero no era mi Angel tan sólo en mis momentos de menor sobriedad era mi salvación fija. De repente todas las voces se callaron y sólo quedó la mía, al hablar ya no era mi misma voz y ya hablaba como las otras voces, sin sentido. Entre en pánico y Angel me agarró de inmediato antes de caer, ya era muy tarde llevaba meses negando hacerme la quimioterapia que según otras voces era la que me iba a salvar, al final nunca me imaginé que para callar el resto de voces tendría que callar la mía primero. 











lunes, 1 de agosto de 2016

Pegando trozos con colbón

Es una niña pequeña que aún no entiende muchas cosas, sólo tiene una preocupación hoy. Sí esta niña sin culpa ha roto el jarrón preferido de mamá, no se explica como pasó, no se explica en que momento dejó que todo esto pasara.

Era una mañana normal y ella jugaba en el patio, su madre guardaba el jarrón como el último obsequio que le había regalado su marido antes de morir, sin embargo lo guardaba con tanto fervor que la niña siempre pensó que había algo adentro, algo de valor, la niña realmente pensó que ese jarrón encerraba algo real. La curiosidad dicen que mató al gato, yo digo que no, el gato tiene 7 vidas así que lo único que puede matar la curiosidad es el encanto, claro sólo digo yo. Así como esa mañana cuando la niña, a quien solo cuidaba su abuela, decidió averiguar que había dentro de este jarrón. 

Sin embargo, la niña es muy pequeña para alcanzarlo y en su noble intento tan sólo logra romperlo, primer grave error piensa ella ¿y cómo arreglarlo? Fácil lo que está roto se puede volver a pegar con colbón, el problema estuvo en que entre más intento pegar los trozos menos encajaban entre ellos, porque a veces eso pasa intentar pegar los restos no es lo mismo porque definitivamente ya hay algo o alguien que no está completo. 

La abuela se percató de todo el intento, en cómo la niña duró toda la mañana intentando pegar los trozos de aquel jarrón, al final sin éxito. La abuela se le acercó y le dijo que no había problema, era tan sólo un jarrón, pero la niña en ese instante gritó- ¡NO ES SÓLO UN JARRÓN, ES EL JARRÓN QUE PAPÁ LE DIO A MAMÁ! La abuela la mira con ternura y de nuevo le dice, es sólo un jarrón y más aún un jarrón destruido, además no puedes juntar trozos con colbón que en un  principio fueron construidos con amor, ahí es cuando debes decir adiós.

viernes, 15 de abril de 2016

El encanto

Cumplía años un día de abril, se levantó como todos los días, en realidad no recordaba que era su cumpleaños, para ella era un día más. Sus padres la levantaron con un ponqué de cumpleaños y varias bombas. Les sonrío y les agradeció por todo, les dijo que los amaba mientras ellos en pocos minutos se retiraban de su cuarto. Salió de su casa en la mañana y el transcurso del día fue algo normal, sin embargo por la tarde ya sabía que era lo que debía hacer. 

Entró a la primera peluquería que vio y le pidió al peluquero que por favor lo dejara lo más corto posible, tenía el cabello castaño claro, así que también pidió dejarlo negro lo suficiente como para que combinara con el negro de sus ojos, seguido salió directo a la librería nacional y compro un libro al azar, sabía que no lo leería ese mismo día, pero hacía parte del plan. 

Llevaba varios días cargando su dibujo favorito en su mochila, así que sin dudarlo se acerco a Acid Ink y pidió al artista plasmar en su piel aquel dibujo que llevaba por días consigo, él le preguntó donde deseaba el tatuaje, ella sin dudarlo le dijo que en su antebrazo izquierdo. La sesión duró una hora, no era su primer tatuaje, pero sentía que nunca antes un tatuaje le había dolido tanto. No sabía si era su significado o que aquello que plasmaba antes le había podido causar tanto dolor, no sabía si la tinta había logrado tocar las fibras de su alma o había logrado tocar su dolor, definitivamente no sabía. 

Cuando salió ya era de noche, la ciudad y sus luces le recordaban mil cosas, así que para huir de esos recuerdos decidió abrir el libro, ese mismo que había decidido no leer ese día. Curiosamente dentro de él había una carta, estaba escrita a mano y decía:  

"Gracias
Para ti que siempre has confiado en mi. No sabes cuantas veces desee que los versos de este escrito fueran distintos, no sabes cuantas veces desee que estos versos fueran palabras y que esas palabras se convirtieran en actos. Tomaste lo mejor de mi y no hay reproches porque siempre fue lo que te quise dar y lo que te sigo dando así sea sólo en versos. De pronto en unos años yo crezca lo suficiente como para acercarme de nuevo a ti sin hacernos daño y hoy ya no sólo estoy orgulloso de ti sino también de mi". 

La ciudad daba vueltas y las lagrimas al leer esta carta hacían borrosos los rostros de la gente. Ella sabía que todo era parte del plan, que tocar fondo es romper con el encanto y que de por sí estaba claro que no todo lo que había hecho ese día podía ser en vano. Ella sabe la responsabilidad que trae el saber, porque cuando sabes y no haces nada al respecto el castigo es doble. Su respuesta a la carta era muy simple, con todo el amor del mundo subió a la terraza de su edifico y allá en el lugar más alto, donde la ciudad parece un grupo de luces más no de gente, ahí se dejó ir, pero no se dejó ir en cuerpo se dejó ir en alma.

En ese instante logró darse cuenta de que todos los días despedimos a alguien de nuestras vidas y con cada una de ellas despedimos una parte de nosotros, en ésta ocasión despedía no sólo una parte de ella sino todo lo que había sido antes, era el momento para empezar de nuevo. Dio una última mirada a la ciudad y le agradeció por haberla tocado con su luz, quizás fue a la ciudad, quizás fue a esa persona que despidió o quizás fue a esa persona, sí esa que solía ser. 




martes, 23 de febrero de 2016

No entregar

Tiene unos ojos negros bastante expresivos, pero a la vez la oscuridad profunda de su mirada un yo que esconde. Dicen que de vez en cuando es necesario tocar fondo o como dirían otros tocar el abismo. El abismo se da de diferentes formas, se da en las situaciones, en tus pensamientos, en tus sentimientos, pero sobre todo el abismo más profundo se da en ti mismo. 

Este es su segundo cigarrillo esta noche, lo aspira mientras se da cuenta de todas las coincidencias de la noche. Una luna llena le recuerda una parte sin iluminar que se quedó y que mantiene en su interior. Decide ponerse de pie y caminar sin rumbo alguno, no va sólo, va muy bien acompañado. 

Los acordes de una guitarra suenan de fondo, acaba de pasar por un bar y se detiene a tomar algo. Quizás todo se dio para que todo terminara de esta forma, quizás lo dio todo voluntariamente y quizás por eso todo lo perdió de la misma manera. Se siente de mil formas, pero sólo muestra unas pocas, al final no todos merecen conocer todo de ti. Sí, no todos lo merecen y no porque sean menos, tan sólo porque la vida te cambia y los demás te dañan y después de eso sólo te queda el darle más peso a lo que eres para que el resto dejen de  dañarte sin razón, sin propósito y definitivamente sin derecho alguno. 

Sale del bar y siente como simplemente no esta en el lugar indicado, no siente que pertenezca a esta ciudad, pero tampoco a este país, quizás tampoco ni pertenezca a este mundo. Quizás debería estar en algún lugar o quizás no un lugar sino un momento, quizás deba volver al momento que lo hizo más feliz, a ese momento justo antes de que la luz de su alma se escondiera para no volver. 

Llega a su casa después de mucho caminar, empieza a llover y el frío es descomunal. Recuerda lo bueno, lo malo y todo aquello que ni debería recordar. Sonríe y su compañía por fin es totalmente visible, al frente del espejo reconoce todo lo que ha cambiado, todo lo que dejó de ser y todo lo que la vida convirtió, según lo que él mismo describe como en un ser el cual le da un gran significado a las palabras. El espejo se rompe y finalmente la compañía desaparece, quizás ya era momento de dejar atrás esa parte de si mismo, esa parte algo confundida, esa parte que no se le puede entregar a nadie.

jueves, 11 de febrero de 2016

Retratos

Está en la esquina de un gran edificio, bastante iluminado, ya son casi las once de la noche, pero es que simplemente su cabeza no lo dejaba dormir. Una chica a su lado fuma mientras mira silenciosamente los carros pasar, el humo que sale de su boca sale en forma delicada y lenta. Hace frío y él tan sólo quiere despejar su mente; su gato nunca deja de acompañarlo, así que, mientras está sentado en el andén, el gato rodea sus piernas. Este chico es muy tímido así que aunque la chica a su lado le parece interesante le da un pánico enorme hablarle, ella se hace la que no nota su presencia y él se esfuerza por no mirarla mucho. De fondo en su cabeza suena Someday de Strokes, lo que no sabe es que en la cabeza de la chica suena la misma canción. 

Todo fue muy rápido, piensa él, su última pintura tiene el retrato de su sonrisa y es así como recuerda sus ojos azules, su cabello rubio casi dorado, sus manos pequeñas, su piel blanca, su presencia... su vida. Ese cuadro le costó mucho hacerlo y eso que ya llevaba años como artista, pero es que este retrato era distinto, tenía que ser perfecto, tenía que ser un vivo retrato de ella. Esta persona que se le escapó de las manos, pero que le dio las alegrías más grandes de su vida, esta persona a la cual necesitaba y no porque no pudiera estar sólo sino simplemente porque no lo quería de esta forma, esta persona a la cual necesitaba abrazar esta noche y con la cual si podía pasar dos días que después se convirtieran en 30 años hubiese sido perfecto. Detalla una vez más a la chica a su lado y se da cuenta que es la misma chica de su pintura, sólo que un poco más adulta, se asusta un poco y es así como por fin decide hablarle, pero como era de esperarse la chica no responde, al igual que la chica del cuadro ella ya no hace parte de este mundo. 

Sube muy aturdido de nuevo a su apartamento y se pregunta porque no la distinguió antes, quizás fueron sus ganas de ser prudente y no mirarla fijamente. Decide hacer algo que lo desestrese así que entra a su estudio, pero al entrar una pintura lo sorprende, es un retrato de él. Su cuerpo yace tendido en el suelo y algunas pastillas regadas indican que no es tan sólo una siesta lo que muestra esta pintura. Está hecha en carboncillo por lo que tiende a ser muy oscura, finalmente su cara es lo más extraño del retrato, en este se le ve muy feliz. Así es como comprende lo que es inevitable de aceptar, esa parte de él en la pintura verdaderamente ha muerto y desapareció desde el día en que la perdió, de esa persona al igual que de ella sólo queda el recuerdo y de la persona que es hoy solo queda la sonrisa del retrato. 

Cierra la puerta de su estudio y mientras desvanece su sombra, él es feliz y espera que ella  donde quiera que esté también lo esté.  

domingo, 3 de enero de 2016

Sin esperar

Era mi última noche en aquel lugar, tenía frío y algo de nostalgia y las estrellas brillaban como nunca. Sentada frente a la playa me pregunté porque todo pasó tan rápido, mi última pareja me había dejado hace un año, bajo ese mismo árbol, el día de nuestra boda. 

Ese día fue hermoso, estaba tan feliz que no me importaban ni los invitados, ni los anillos, ni la música, ni el banquete; supuse que eso se debía sentir cuando estás llena de felicidad y ningún otro sentimiento cabe en ti. Todos me decían lo afortunada que era, llevaba ya tres año viviendo con Samuel y deseábamos tener una familia. Sin embargo, el día de mi boda todo cambió y no, no me humilló en frente de toda la multitud esperando la respuesta de " sí, acepto " lo hizo después de la boda y nunca supe diferenciar ese acto, si como valiente o como cobarde. Eran las once de la noche cuando Samuel se acercó y me dijo - ven Gabriela tengo que decirte algo- . En mi cabeza pensaba que estaba relacionado con la fiesta o nuestra luna de miel, pero no lastimosamente no fue así. Samuel me tomo de la mano y me dijo que camináramos un rato por la playa, me pareció tan romántico que en esos momentos me provocaba detener el tiempo, capturarlo por un momento y que no hubiera más sino la playa Samuel y yo. De repente, un silencio incómodo inundo el momento y Samuel se sentó conmigo debajo del árbol, me miró a los ojos como nunca antes lo había hecho y me dijo que ya no me amaba.

Sentí desfallecer en ese instante, si algún día sentí que me dolía el alma fue ese, no supé que decir y sí soy sincera no quería decir nada porque yo no era la que tenía que hablar, era él. Samuel me pidió perdón y me dijo que podía fingir un tiempo frente a todos si eso me hacía sentir mejor, también me dijo que fue precisamente cuando me vio en el altar vestida de blanco, cuando se dio cuenta que yo no era la indicada ni el amor de su vida. Cada palabra que salía de su boca me parecía un infierno, pero por más que quise callarlo no lo hice, Samuel estaba siendo honesto y ante eso yo no podía hacer nada sino aceptar la verdad. Aún así estaba llena de rabia, ¿después de tantos años y se tenía que dar cuenta de eso justo el día de la boda? Era algo absurdo y sin sentido y estaba más que segura que era la única persona sobre el planeta tierra a la que le podría pasar algo así. 

Después de hablar por horas, algunas interrupciones, lágrimas y muchas preguntas nos dio el amanecer en aquel árbol, Samuel se sentía muy mal, yo por mi parte me sentía vacía. Le dije que se fuera y que dijera que ya nos íbamos a la luna de miel, le di un beso en la frente y le dije que lo amaba con el alma. Esa fue la última vez que lo volví a ver, el divorcio fue sólo por medio de abogados y ninguna comunicación directa con él fue necesaria. Hoy un año después, bajo el mismo árbol mirando la luna reflejarse en el mar y escuchando las olas, ya no me hago tantas preguntas, ni me siento tan vacía. Veo las estrellas y  a lo lejos extrañamente veo un hombre que se acerca, es Samuel.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Lights


Son las 11 de la noche y ella está sola en un puente cualquiera de Bogotá, con el frío que caracteriza la noche aunque ya se dirigía a casa decide parar un momento y se detiene a ver las luces de la noche y los carros de la ciudad. La gente la ve extraña, ahí sola en medio de la noche con sus audífonos blancos ¿qué hace? ¿en qué piensa? ni ella misma lo sabe. 

Escucha algo de Interpol a todo volumen mientras se pregunta porque se preocupa tanto por todo en su vida, es muy joven para preocuparse por tanto y aún así lo hace todo el tiempo, se pregunta si su yo de hace unos años, cuando ni siquiera había comenzado su vida laboral, estaría orgullosa de la persona que es hoy y lo que más le sorprende es que la respuesta es sí. Ha logrado muchas cosas que antes ni en su camino estaban, ha aprendido un montón, no solo de su carrera sino de la vida y lo más lindo de todo es que sigue en el proceso. Es eso sigue en el proceso y por eso también siente que no ha podido materializar muchas cosas que sabe más adelante no solo materializará sino también, sobrepasará con nuevas metas. Ve pasar los carros y cuenta los años que le quedan por delante, se sorprende y se da cuenta que son muchos y si ha hecho tanto en tan poco tiempo ¿qué le impide comerse el mundo a su manera en el resto que le quedan? 

Todos llegamos con una sola responsabilidad a este mundo y es ser felices y tener nuestros propios sueños ¿por qué dejamos que la sociedad determine nuestro camino? Qué tiene de malo quizás detenernos un momento y escapar, escapar de lo cotidiano; qué tiene de malo ser diferente y no querer pagar con la misma moneda que te pagaron alguna vez; qué tiene de malo querer dar no por recibir sino porque te nace y en serio quieres hacer algo bonito por alguien. Las luces es lo que más ama de la noche, todavía no sabe porque, pero sabe que algún día llenara su cuarto con fotos de muchas ciudades todas de noche quizás recordándole que en la oscuridad siempre va haber una luz que te permita ver lo bello de la vida. 

Después se pregunta por aquello que llaman ambición, siempre se ha definido como una persona que se traza metas para cumplirlas y sí tiene algo que la caracteriza, no le gusta contar sus fracasos ni sus intentos y en ocasiones se guarda muchos proyectos en su cabeza porque no es falta de ambición es que le gusta más cuando puede hablar con hechos que con intentos o con palabras, el problema es querer todo en la inmediatez cuando para lograr cosas grandes se requiere un proceso. Todos tenemos una lucha interna y quizás esta sea una de sus luchas, poder compartir su proceso dándose cuenta que cometer errores esta bien y que para llegar a la meta siempre habrán tropiezos de los cuales también hay que estar orgulloso porque significa que lo estás intentando.

Saca un cigarrillo para aprovechar el momento de soledad y frío en aquel puente, son menos los carros que pasan, pero las luces no dejan de alumbrar toda la ciudad y sí piensa en aquel personaje, piensa en él todas las noches aunque no se lo diga. Le gustaría ver la ciudad de nuevo con él, estar en ese puente y hablar de la vida, quizás no comparta su gusto por las luces y la noche, sabe que es algo muy de ella, pero ella le pondría una canción de Blink 182 para amenizar su noche, serían gustos compartidos.

Mira fijamente la luna y bota el cigarrillo a los carros, que más da queda mucho por aprender y hay cosas que siempre se le van a escapar de las manos, como los actos de los otros, los pensamientos de los otros, los daños de los otros, el pasado de los otros, las decisiones de los otros, literalmente todo lo que involucre a otra persona que no sea ella ... haz lo que se te de la gana, le retumba esa frase en la cabeza mientras ve pasar un carro a toda velocidad, lo piensa y siempre ha hecho lo que se le da la gana, escribe, escucha música, canta a su manera, renuncia, consigue nuevas oportunidades, se aleja, vuelve, habla, da consejos, escucha consejos,  guarda silencio si es necesario, dice siempre la verdad, lo ama y es firme con lo que siente y quiere y si eso no es hacer lo que se le de la gana entonces ¿qué lo es? 

Camina de largo, ya es tarde y la escasez de carros pasando es una de las tantas señales. Camina sola mientras disfruta ver las luces de la ciudad a lo lejos, es una ciudad muy grande se dice a si misma; el sólo de guitarra va llegando a su fin así como el camino de aquel puente, se detiene echa un último vistazo y se pregunta cuántas veces se habrá de detener en puentes para dar un respiro, para admirar un poco la vida.